El oro, Nicholas Flamel y la piedra filosofal

La piedra filosofal de Harry Potter

Hay varias versiones en cuanto a su aspecto: amalgama de pequeñas piedras, mineral rojo, arenoso o incluso gaseoso.

El estreno de Harry Potter y Las Reliquias de la Muerte me ha animado a escribir sobre la mítica piedra que transforma los metales en oro y que da título a la primera película del famoso mago.

La piedra filosofal es un elemento o sustancia con propiedades excepcionales, según la alquimia, ya que se la consideraba capaz de, entre otras cosas, convertir algunos metales en oro y otorgar la inmortalidad. Se supone que había dos tipos, la roja (que conseguía el oro) y la blanca (que conseguía la plata).

Según la alquimia, había que invertir como mínimo 20 años en la elaboración de una piedra, y la complejidad del proceso la hacía una empresa agotadora. Curiosamente, la idea de convertir el plomo en oro no es tan descabellada, ya que teóricamente sería suficiente con quitar 3 protones de un átomo de plomo (que tiene 82) para conseguir un átomo de oro (que tiene 79).

Históricamente, al único al que se le atribuye el mérito de haber conseguido crear la piedra filosofal es Nicholas Flamel. También aparecía en la primera película de la saga Harry Potter, por cierto.

Nicholas Flamel (Francia, 1330-1413) era un escribano y librero parisino, burgués y alquimista. Se le atribuye la habilidad de transformar algunos metales en oro e incluso se decía que llegó a ser inmortal, gracias a la extraordinaria piedra.

La alquimia

La ALQUIMIA es la disciplina protocientífica multidisciplinar que se practicó durante 2.500 años, hasta el S XIX, en las sociedades más avanzadas de la época.

Sabía griego y latín, era muy letrado para su tiempo, pero cuando se topó con un complejo libro alquímico en hebreo se obsesionó con él y dedicó más de 20 años de su vida a descifrarlo y estudiarlo. Para ello, entre otros viajes, vino a España, ya que las universidades de aquella época tenían fama de poseer los mejores traductores del griego antiguo. Y fue en León donde encontró la respuesta. El maestro Canches, un rabí leonés, identificó la obra y le dio las claves para interpretarlo.

Cuenta la leyenda que en ese tratado (titulado Aesch Mezareph y escrito por el rabí Abraham) es donde conoció los secretos de la transmutación del mercurio, el cobre y  el plomo en oro e, incluso, la clave de la inmortalidad. Se supone que se hizo inmensamente rico y se convirtió en un altruista que realizaba elevadas donaciones para construir hospitales, asilos o iglesias. Cuentan que también elaboró una poción que les hizo inmortales, a él y a su esposa Perenelle. En realidad, fueron enterrados en 1415 y 1410 respectivamente, pero la exhumación de su tumba y el hallazgo del féretro vacío alimentó el misterio.

2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Luna
    Nov 19, 2010 @ 13:48:14

    Me encanta HarryPotter, así que todo lo que tenga que ver con la saga me fascina, pero me he sorprendido descubriendo un montón de cosas interesantes que no sabía con respecto a la piedra filosofal y la Alquimia. Muchas gracias Susana por currarte un post tan interesante y ameno. Estare pendiente del siguiente!!!

    Responder

  2. Susana Oro
    Nov 22, 2010 @ 09:09:37

    ¡Gracias a ti, Luna, muy amable!

    Responder

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